La realidad es que las normas en un principio mostraban un beneficio para las pequeñas generadoras de energía en Colombia. El panorama general era muy motivador y llevaba a entidades y a personas a desarrollar , promover e invertir en estos proyectos, buscando objetivos claros, como los de ayudar a la sostenibilidad del sistema, contribuir al cambio climático, generar desarrollo sectorial departamental y nacional. Se pretende impactar con la generación de ingresos a las provincias y regiones, generar empleo, contribuir con los impuestos nacionales y territoriales.
Pero mientras los pequeños microempresarios estábamos ocupados y enfrascados en realizar los complicados estudios y requisitos exigidos por las normas y la CAR y sus funcionarios para licenciar un proyecto, los grandes magnates de la energía nacionales y extranjeros en asocio con las entidades del gobierno Ministerio de Minas y Energía, la Upme, la Creg, y muchas otras personas y entidades más, iban estructurando la forma de cómo acabar, bloquear el desarrollo de las pequeñas centrales generadoras de energía futura.
La verdad es que en un principio los que manejaban la situación eran las CAR, con sus disculpas con los procesos lentos y amañados que hacían que para licenciar un proyecto de generación de energía se tuvieran demoras entre cuatro y siete años en promedio, mientras los del grupo de los magnates licenciaban sus proyectos en dos años como máximo.
A los pequeños microempresarios nos tocó empezar con el BOOM de las energías renovables y de la transición energética que tuvo su origen en la ley 1715 de 2014. Desde dicha norma se promovía la masificación y oportunidad de participación de todos los ciudadanos de a pie, para que emprendieran sus actividades. Pero la realidad es que la norma sólo les ha permitido a los grandes monopolios de energía que existen en el país hacer y desarrollar sus proyectos, cerrándole
todos los caminos a los pequeños emprendedores que hoy se encuentran bloqueados, quebrados y burlados por las entidades particulares y las del gobierno nacional que tienen que ver con este tema.
La realidad es que todas las entidades del estado, los legisladores y ciertas personas de la política, han permito que solo estos magnates de la energía en Colombia, sean ellos los que puedan desarrollar proyectos de energía en todo el territorio nacional. Dichos señores han puesto sus fichas en las entidades como el Ministerio de Minas y Energía, la Creg, la Upme y otras, para que todas las normas y procesos que se estructuren solo los beneficien a ellos, y que sean ellos los únicos que los puedan cumplir, pues cuentan con toda la capacidad requerida para hacerlo.
No es para nadie desconocido que los cambios en las normas y la legislación permanente, crea enredos, tropiezos a los pequeños promotores e inversionistas, mientras se proporciona una competencia desleal de grandes consecuencias, beneficiando a los magnates del monopolio como son EPM y todas sus filiales de energía en el país LA CHEC, AFINIA, CELSIA, ENEL, EMPRESA DE ENERGIA DE BOGOTA, etc.
En la actualidad en el departamento de Antioquia se tienen muchos pequeños proyectos de generación de energía renovable, que llevan más de cinco años de licencia y no han podido conseguir ante la Upme que se les apruebe su punto de conexión. Primero porque ninguna de las entidades que conforman el grupo de los magnates de la energía, quienes son en su mayoría los propietarios de las subestaciones que reciben la energía, no han querido ampliar muchas de las subestaciones donde están concentrados los pequeños proyectos. Su argumento es que la Upme no les ha aceptado los estudios de ampliación de dichas subestaciones. Consideramos que ese monopolio perjudica la transparencia y el acceso a la conexión, pues ellos mismos generan, transmiten, comercializan, compran y venden energía, prestan servicios, desarrollan grandes y pequeños proyectos. Ellos tienen acaparado todo el mercado y no les interesa ampliar su capacidad para recibir la energía de terceros. También consideran como prioridad echar a rodar Hidroituango, cueste lo que cueste.
Fuera de todos los tropiezos y dificultades anteriores la Creg con la promulgación de la resolución 075 de 2021, le da un vuelco total a los procedimientos que se venían utilizando para la conexión de los proyectos de energía, pero también le da el último golpe letal a los pequeños promotores e inversionistas. Se monta un enredo fenomenal, creando unos nuevos tiempos, exigencias, procedimientos, costos y estudios, que consideramos son muy exagerados y elevados. Allí se fijan unas nuevas reglas de juego, que muchos de los promotores e inversionistas, personas y entidades que en un principio confiaron en la libre competencia y la firmeza de las normas existentes, vean que sus proyectos pasen de la posibilidad a la imposibilidad de poder llegar a obtener su punto de conexión. Con la promulgación de la 075 y todas sus normas posteriores, se plantea una depuración, donde a todos se mide con la misma vara, y aunque aquellas personas ya tuviesen sus proyectos licenciados, se les pone a participar en la ruleta, y en muchas ocasiones proyectos que aún no tienen su licenciamiento ambiental, mientras que muchos de los proyectos que llevan más de 10 años en su trámite que ya están licenciados, quedarían en espera, o nunca se les podrá entregar un punto de conexión. Es la misma Upme como unidad de planeación minero energético quien debe exigirle a EPM o a las entidades que deben hacer estas ampliaciones que realicen los trabajos con prontitud.
Denunciamos el atropello que hemos sufrido con estas nuevas normas, las cuales nos conducen a la frustración de todas las personas y entidades que estamos desarrollando este tipo de proyectos. La anterior situación conduce a la muerte financiera, económica, empresarial, familiar, etc.
Hoy en día resulta que un proyecto de PCH o pequeña planta solar sin punto de conexión, para el grupo de las energías, los bancos y los inversionistas externos, el proyecto no tiene valor alguno. Pues al no poder generar y entregar energía, toda su inversión está plasmada como una perdida.
De manera respetuosa solicitamos al gobierno nacional y al Ministerio de Industria y Comercio, que estudien, analicen, intervengan a todas estas entidades, y que le proporcionen a los pequeños emprendedores promotores e inversionistas, participar con libre competencia en la generación de energía con proyectos de PCH o solares. Igualmente que se les asigne un porcentaje mínimo de participación en el mercado y que se emitan normas que nos permitan sobrevivir, para poder terminar con éxito nuestros proyectos y poder entrar a generar energía en un tiempo no muy lejano. De lo contrario todos terminaríamos perjudicados.
Columnista: Williamhenaotv




